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Técnicas de lectura rápida para mejorar tus sesiones de estudio

La lectura rápida es una técnica utilizada para mejorar la comprensión. No se trata solamente de leer con rapidez un texto, sino de realizar una búsqueda específica durante la lectura (similar a cuando buscamos una palabra en el diccionario). También puede utilizarse cuando se quiere conocer de forma superficial el contenido de un libro o entender cómo está organizado.

El proceso de lectura rápida se lleva a cabo antes (aunque también se puede hacer después) de la lectura intensiva. Es decir, esta se suele emplear para entender el propósito de un texto antes de elegirlo o descartarlo. Para leer de esta forma se deben identificar las palabras, oraciones o párrafos más importantes para descifrar si son de utilidad. Generalmente se practica en la introducción o en el primer capítulo de un libro extrayendo las primeras oraciones de cada párrafo.

Estos son los beneficios de la lectura rápida

La lectura rápida (o lectura veloz) se enfoca más en la parte general del texto que en los detalles. Dado que es una técnica para mejorar la comprensión, en esta se suele descartar la información menos relevante de los textos, como el contenido anecdótico o algunos subtemas. Su objetivo es acortar el tiempo de lectura sin afectar la captación de conocimientos, pero para lograr esto se requiere concentración y práctica. Los lectores con experiencia buscan siempre un ambiente calmado y evitan distraerse con estímulos externos. Practicar esta técnica regularmente te ayudará a mejorar tu capacidad para entender ideas claves, interiorizar lo leído y asociar conocimientos previos con la nueva información que estás registrando. Incluso, la lectura rápida también puede enseñarte a tomar decisiones en menor tiempo, pues tu cerebro se habitúa a sacar conclusiones más rápido.

Cómo aplicar las mejores técnicas de lectura rápida

Hay muchas formas de llevar a cabo la lectura rápida, pero aquí te mostraremos las más utilizadas. Independientemente de cuál elijas, una de las claves es practicar constantemente para desarrollar la agilidad en el movimiento de los ojos. Esto te ayudará a mejorar tu capacidad cerebral para ejecutar más de una tarea simultáneamente. Lo recomendable es comenzar con ejercicios de 10 minutos diarios para que puedas adaptarte. Estas son las 4 formas más comunes de practicar la lectura rápida:

  1. Siguiendo la línea: utiliza un lápiz o tu dedo para seguir el hilo de las ideas y conseguir un enfoque más específico. Este método requiere una lectura uniforme y una alta concentración para captar el mensaje.
  2. Patrón zigzag: esta es la búsqueda de palabras claves y términos puntuales  a través de ese movimiento (mover los ojos de un lado al otro velozmente). Se recomienda principalmente para las horas de  repaso o análisis general de un documento.
  3. Lectura diagonal: al igual que el método anterior, este se utiliza para buscar conceptos claves por medio de una lectura en forma diagonal.
  4. Escaneo: también se conoce como lectura desordenada. A través de una lectura superficial podrás identificar distintos conceptos relevantes para revisarlos a fondo después. Esta suele emplearse para ubicar términos relevantes en las partes breves de un libro, como en la contraportada, índice, subtítulos, encabezados y en todo lo que aporte información general, incluyendo fotografías, diagramas, mapas, entre otros.
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Con estas técnicas de lectura podrás mejorar tus sesiones de estudio.

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agosto 14, 2020

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